"La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento".


martes, 3 de noviembre de 2009

Hljómalind



Quiero andar por las calles, bajo un día con un sol relajado, el viento que despeina mi cabello sin importarme absolutamente nada el hecho de que me despeine, la verdad es que ahora la apariencia me da lo mismo.

Quiero caminar lentamente por entre las otras personas que tienen un rumbo fijo, caminan apurados, como si el mundo se fuese a acabar y tienen que hacer tantas cosas antes de que eso sucediera.
Todo demasiado rápido, los automoviles en las calles a velocidades increhibles. Soy el único ser con vida que va tan lento, contemplando hacia el cielo mientras como se desvía lentamente y se logran percibir dos cielos, uno al lado del otro pero en movimiento.
Agachar la mirada y no ver mis pasos, no sentir que muevo las piernas, mi cuerpo me maneja pero con inteligencia, se lo que hago en el fondo. Solo que mi mente se encuentra volando.

Me importa nada si la gente me mira o si la gente no me mira, solo continuo.
Las drogas... fluyen, me relajan hasta el punto más inospito de mi interior, sintiendolo y aprovechandolo.

Eso si no estoy solo, si no con algún fiel compañero o compañera en mi misma situación. Examinando vagamente el mundo que pasa por frente nuestros ojos sin el poder lograr asimilar lo que esta sucediendo, lo que ocurre a nuestro alrededor, lo único que importa es ver los dos cielos, que hacen un gran espectaculo conmoviendonos totalmente, la brisa lentamente golpea tu rostro mientras observas los estallidos de luces y movimiento otorgados por los que pasan a tu costado.

Solo la brisa, sientes como te acaricia con su suavidad. Cierras los ojos pero aún vez movimiento... es tu cabeza que se valancea de un lado a otro pero muy muy despacio. Aún siges caminando, cruzas sin problema la calle y el sol refleja el brillo de la situación, la cual tanto disfrutas.

Nada podría ser mejor.

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