"La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento".


lunes, 30 de agosto de 2010

Cigarrete.


En la vida diaria; cuando te fumas uno que otro cigarrillo; no lo haces con sentimiento, no lo haces concentrado en el real acto de fumar, no te preocupas de percibir realmente lo que hace el cigarrillo al estar en contacto con tus labios. Meditas en mil cosas, ves la gente apurada al pasar, contemplas el cielo, o los rostros ensimismados de los que caminan pero con mil imagenes de lo que tienes que hacer en pocos minutos, o lo que harás mañana o recordando sucesos del día anterior o del mes anterior, o del año anterior. No estas concentrado, ¡concentrate!, es algo tan cotidiano que no te percatas de la maravilla de esta acción, de lo fascinante del hecho, la estupefacción de la mirada y la alienación de los nervios en un profundo relajo es predominante si simplemente te dieras cuenta de lo que estas haciendo. Los sonidos se comprimen, las imagenes rebotan una tras otra, despeja la mente. Un tubito de papel con preciado tabaco y filtro entra timidamente a tu boca, utilización tradicional del fuego, rozarlo en cosquillas al tabaco para que se sumerja en placer y suba la temperatura, así se consume de a poco. Siente la suavidad, la finura, la ligereza con la que entra al respirar, ingresa sin miedo alguno. ¿Sientes ese exquisito choque del humo con la pared final de la boca? Es un calor ni amargo, ni salado, ni dulce, es la degustación pura del tabaco. Dos caminos a elegir, la valentía baja por la laringe hacia los oscuros pulmones, los atrevidos y soñadores suben para esparsirse por cada cavidad nasal y bucal. Prosigue el momento más glamouroso del acto, la expulsión del humo, diría que su elegancia supera las leyes del refinamiento, de la distinción, no tiene limites ni palabras existentes que describan cuyo acto, ¿Sientes como eliminas humo de tu ser?, ¿Como una chimenea?. Su propagación no tiene explicación física y nisiquiera tantas palabras pero... es un placer increhíble, una delicadeza y composición más fina que la curvatura de una mujer y su femeneidad, es mucho mejor... es el consuelo para todo, es la satisfacción que te hace delirar. ¡Observa bien como se expande! formas grises únicas que no ves en la naturaleza, espirales, circunsferencias y otras mayormente abstractas, con vida propia. La máxima sutileza y seducción posibles. Un ser humano no se puede asemejar en seducción, la dispersión del humo tiene el trono, es una obra de arte con lenguaje propio y el mejor amigo de la sensualidad. ¿No lo ven acaso?, en la vida diaria ¿No lo ven?, NO. Porque somos unos estupidos y debemos ser castigados. Antes de disfrutar un cigarrillo por su escencia real, degusta a nuestra amada Marie que te dará la verdad, que te hará ver el camino de la perfección en el acto del fumar. Solo date cuenta, que mis palabras no son mentira. Que la propagación desde el cigarrillo mismo o desde tu boca o nariz es más lenta, es más fina y cautivadora, caes bajo el hechizo de la hipnotización, ya lo verás querido lector. El fumar es lo más sexy que hay, el que delata nuestros pensamientos más reprimidos, el que nos alienta a pecar, el que nos tenta a caer una y otra véz como los debiles que somos. Ante este majestuoso duo.

Marie & Cigarrete.

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