"La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento".


domingo, 28 de noviembre de 2010

Duda

Decendientes de grandes adictos al manejo energético, suyo y ajeno. Evocan nacimientos, la fecundacion se liga en simples mordidas que parecen simples, el dar a luz como el primer despege de párpados. La roja ardiente con todo esplendor está en un eterno altar, como la guía y el centro de este universo excéntrico. Nacer de nuevo, nacer por segunda ves, pero nacer a nuevas percepciones, a nuevas imagenes, a nuevos sonidos, a nuevos placeres, placeres que provocan caidas.. para luego ser castigado. Castigado... te sientes observado, la tranquilidad se despoja de toda racionalidad, los sentidos se entrelazan en un indesatable nudo, miedo a la lejanía... el saber que vigilan tu andar, acciones, pensamientos. Un error más y perjudicas tu vida. No jueges con esto... Parece un juego, pero lamentablemente es la pura realidad. "¿Realidad?" que no todos perciben. Espantosos esos mundos oníricos, sombríos rostros, seres de antología mítica se hacen presentes. La narcosis psicotica. Que espera a la vuelta del pasillo es la duda, en la puerta rasjuños rasgando la composición.. colocar pestillo, apagar la luz y sumirse al rincón de la habitación sería lo primordial. Pero siempre lograran entrar. Cuidado que te observan.. Aura de falsedad pacífica en cierto sector del hemisferio izquierdo. No cometer errores, no des a "parir" sin superar toda experiencia. Un acto sacrilegico para "ellos", rebeldías que cuestan caro, saben todo lo que haces. Consecuencias sin muerte, como mayor castigo. Gotas de sangre ajena que recorren las venas, globulos que inocentemente entraron son un virus incorregible. Luz solar que hay que evitar, luz la enemiga de la piel... no se soporta. Insaciables ganas de la roja ardiente que nos compone, es el alimento que no se quiere admitir. Intentar alimentarse inundado al riesgo, profundo extasis del peligro, sumidos al trance de saciar tales antojos que el cuerpo reclama con profundas vibraciones. Cuidado, que te observan, estan entre nosotros, están cerca tuyo, jamás lo sabrás si son burdos mortales. Pero si no, el respeto te salvará la vida. Seductores con garras, nutriendose de la oscuridad, no les des un apelativo que ya conoces, intentar vivir sin pensar en ese nombre que les describe la vieja literatura y los viejos misterios que la humanidad evita en cobardía. Cuidado, cuidado que te encontrarán.

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