"La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento".


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Diciembre 2008


Diciembre 13
Año 2008


Se cierra el telón rojo carmesí entre aplausos de los asistentes en las butacas, las personas de pie gritaban los nombres de los pequeños inocentes no tan inocentes. Entre llantos a mi alrededor, entre alegrías a un costado y entre penas al otro costado de mi hombro eran las que describían ese ambiente caluroso de las 1 de la tarde de un día de diciembre no tan cualquiera. Si no que el esperado trece de diciembre.

En un momento me halle hundido por la emoción, desconcertado sobre tal escenario una vez terminado el evento. La gente se dispersaba de un lado a otro velozmente. Algunos lloraban, otros reían pero con la tristeza denotada en el rostro, las lagrimas corrían por los pómulos de los que vestían el azul, blanco, rojo y negro que enfatizaba la institución de la cual eramos adeptos. Esta era la salida definitiva haciendo alusión total al tiempo, a como pasa el tiempo, a lo rápido que pasa el tiempo.

Sensación de despojo, como si te arrebataran la adolescencia y los recuerdos, tirándolos hacia el pasado, hacia una etapa ya concluida, como al baúl color caoba del ayer... para entrar en algo totalmente nuevo, una nueva etapa de nuestras vidas. El conocimiento de esto concluía en ansiedad y perplejidad. El día al fin había llegado, que en verdad había llegado, que el 13 de diciembre del 2008 tenía que apropiarse de un cuadrito del calendario como cualquier otro día.

Día que temía profundamente, día que me causaba terror, pero en el momento fue lo que menos tenía esperado.

F.D.L. al escenario. Las voces irradiaban mi nombre entre los asistentes del teatro municipal de Viña del Mar. Casi al soltar la primera lagrima pude aguantarme por suerte, la hiperactividad de esa señora de cabello vetarraga al entregarme un pedazo de cartón con mi nombre impreso, el tenerlo en las manos y acariciar con la yema del indice hasta sentir el rasguño del filo por la orilla.
Observar los golpes de las palmas desde los asientos de terciopelo azul, para luego voltear el rostro y ver el de mis compañeros.. que se encontraban en la misma acción. La luz semi amarilla desde la parrilla eléctrica del techo golpeaba mi rostro, dando énfasis a mis facciones. Logré sentirme como alguien importante dentro de tal pequeño universo. Como algo apreciado y único.

13 de Diciembre me engañaste.

Pero sin duda, entre los llantos de mucha pero mucha gente, hubo un llanto en particular que me erizo los pelos y agudizo mis sentidos. Entre la muchedumbre una vez bajado el telón, entre la cantidad de padres y madres de mis compañeros revoloteando con sus hijos... desde la lejanía se acercaba alguien que no era mi Madre. Inmóvil quede al recibir un abrazo sin palabras. Esas lagrimas que brotaban de sus ojos no las olvidaré jamás, primera y única vez que observe en mi vida tal acto, tal situación... como si todo fuese un confuso acto teatral.

No se si habrá sido la inspiración del momento imaginándome bajo 35 mm, o si habrá sido un pequeño momento al más puro estilo del neo realismo Italiano, o mucho más la sorpresa absoluta porque su presencia desde el público ese día para mi era desconocida.
Pero lo único que si se es que logre sentirme totalmente lleno.

Lagrimas transparentes con un pequeño brillo de luz blanca que se iluminaba desde alguna dirección. Esas lagrimas que sensibilizaron mi aguante del llanto, terminando derrotado. Esas lagrimas de mi Padre al ver a su hijo licenciarse. Al ver como han pasado los años, y quizás al ver una secuencia de errores que cometió en su vida.



Por un breve instante hubo un Perdón celestial.



[Soy la única persona que tiene unos brazos cruzandole el cuello]



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